ribir, respirar, latir, rompernos... y seguir.
Mariana Luminita comparte con nosotros un cuaderno abierto al alma, lleno de pensamientos desordenados, emociones a flor de piel y palabras que salen sin pedir permiso. Nos habla del amor que duele, del apego, del cansancio, de las ganas de huir, de los momentos de lucidez y de otros de puro caos.
Atraviesa relaciones que apagan, inseguridades, el vino como refugio, el deseo de sentirse pequeña, de perderse… y poco a poco, de empezar a encontrarse. Cada texto es una especie de conversación consigo misma en la que nos deja estar.
El diario de una oveja negra es la voz valiente de alguien que aprende a ponerse primero, aunque todavía le tiemblen las manos. Es un diario emocional. A ratos triste, a ratos rebelde, a ratos muy honesto.
Una oveja negra que deja de pedir permiso.












