El servicio en Alcoholics Anonymous no consiste solo en hacer café, acomodar sillas o abrir un grupo; consiste en salir del egoísmo que durante años alimentó la enfermedad. Cuando un alcohólico sirve a otro, descubre que ayudar también lo fortalece a sí mismo. El servicio enseña humildad, responsabilidad y gratitud. Muchas veces, quien llega destruido encuentra sentido al sentirse útil para alguien más. En AA, servir no es un castigo ni una obligación: es una manera de mantenerse sobrio y recordar que nadie se salva solo












