Hay decisiones que rompen un hogar… y secretos que pueden destruirlo todo.
Adam Black ha vuelto a moverse en las sombras, y Charity ya no está dispuesta a soportar que ponga en peligro lo único que le importa: su familia. Lo que ella ignora es que Adam trabaja infiltrado para la policía y que este último trato es la única forma de cerrar definitivamente su pasado. Cansada de promesas rotas y silencios, Charity le da un ultimátum imposible: elegir entre ellos o la vida que intenta dejar atrás.
Adam no tiene opción. Para protegerlos, debe marcharse.
Dos semanas después, Charity viaja a un congreso en Mountain View, dejando a su padre al cuidado de Ryan. Pero el fin de semana pasa sin noticias. No llamadas. No mensajes. Nada. Con el miedo creciendo a cada hora, Thomas se ve obligado a hacer lo que más temía: llamar a Adam.
La búsqueda comienza de inmediato. Adam recurre a Patricia, una vieja aliada tan decidida como temperamental, y a un recurso aún más peligroso: John Blunt, un exespía del MI5 especializado en encontrar personas… y en complicar cualquier situación. John le debe un favor a Adam y acepta a regañadientes, sin saber que tendrá que trabajar codo con codo con una española cabezota que no piensa ponérselo fácil.
Mientras Adam lucha contra la culpa y la desesperación, Patricia intenta no perder la paciencia —ni la cabeza— frente a un hombre tan arrogante como atractivo. Entre tensiones, reproches y una atracción inesperada, el tiempo corre en su contra.
¿Dónde está Charity? ¿Ha decidido desaparecer para siempre… o alguien ha tomado esa decisión por ella?
Porque hay desapariciones que esconden verdades demasiado peligrosas para ser ignoradas.











