Los cristianos están bajo una presión cada vez mayor para que guarden silencio. Se nos ha hecho creer que en el mejor de los casos nuestras creencias son anticuadas, y en el peor son peligrosas. Silenciados por el temor, es demasiado fácil quedarse callados.
Dios y el trabajo : Riqueza y sabiduría en la vida del creyente






