¿Qué ocurre cuando la línea entre víctima y verdugo se borra… y todos los culpables dicen la verdad?
Una chica desaparece durante la noche de San Juan. Un inspector roto por su pasado se enfrenta al caso más ambiguo de su carrera. Las pistas apuntan a un crimen... o a una víctima que no quiere ser encontrada. ¿Fue Laura arrastrada por el mar, o por algo más oscuro?
Con el ritmo de un thriller y la profundidad emocional de un drama psicológico, La chica que ardía como una cerilla cuestiona el concepto de verdad en una investigación donde todos parecen sinceros… y todos mienten. A través de cartas íntimas, escenas de tensión pura y un protagonista con heridas que aún sangran, la novela construye una historia atmosférica, emotiva y adictiva.
Un thriller psicológico donde cada silencio arde, cada recuerdo es sospechoso y el mayor peligro puede estar dentro de tu propia mente.
Emilio F. Graña demuestra una notable habilidad para construir atmósferas densas y emocionales, donde el suspense nace tanto del crimen como de la psicología de los personajes. Su prosa combina ritmo narrativo y profundidad introspectiva, logrando que el lector avance atrapado por la trama y, al mismo tiempo, por el conflicto interior de sus protagonistas.











