Los muertos no se tocan, nene

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la muerte estaba muy presente en nuestra sociedad. Lo impregnaba todo. Se podía sentir, ver, oler,

tocar. Y el ritual que la acompañaba era toda una celebración. Vista con los ojos que nos presta Azcona, y sin quitarle la parte trágica, se trataba

de una celebración muy cómica.

La inesperada muerte a los noventa y nueve años de don Fabián Bígaro Perlé, y el consiguiente velatorio, el traslado del féretro y el entierro, son el hilo conductor de esta divertidísima novela, que nos vuelve a poner frente al espejo cóncavo de

nuestros disparates cotidianos.

Los muertos no se tocan, nene fue llevada al cine por José Luis García Sánchez en 2011.