Es recurrente la presencia de la Proporción Áurea en elementos tan diversos como el sistema solar, el desarrollo embrionario, la evolución del cráneo humano o la trayectoria de caza de los halcones. La naturaleza optimiza sus formas para alcanzar una eficiencia biológica mayor, que va acompañada de una marcada tendencia evolutiva hacia lo bello y la extinción de lo inarmónico.
Son ejemplos de planteamientos y estrategias que, aprovechando esta proporción, conectan mediante diferentes algoritmos ámbitos como el color y la música. La traducción de estos algoritmos —los colores de la naturaleza (flores, conchas, mariposas o minerales) en notas musicales— permite la contemplación de estas formas naturales en una experiencia audiovisual única.













