Una anciana repasa su vida con ironía y sentido del humor mientras cuida del torpe de su cuñado y de su hermana enferma.
«Es una maravilla cómo en esta novela se entrelaza el humor, la ternura y el dolor, la afilada mirada sobre lo cotidiano y el lenguaje tan vivo. Shirley Jackson decía: "Las historias se forman con lo que se reúne alrededor, con todas esas cosas que se guardan en ese típico cajón lleno de papeles sueltos, clips, gomillas, cargadores antiguos...". Así funciona Isabel Bono, sacando provecho hasta de lo más mínimo, y esa es su magia.» Sara Mesa
«Un gran libro sobre lo doméstico, la finitud y el misterio de la risa.» Isabel Coixet
Recién cumplidos los ochenta y tres años, Noelia se pregunta si alguien habrá soñado con ella alguna vez. Ha llegado a la vejez sin pareja ni hijos, y tiene un reducido círculo de amigos. No cree en ningún dios, pero los jueves se confiesa con don Marcos, amigo y capellán del colegio donde fue maestra. Vivir sin certezas tiene sus ventajas. Unas veces decide llamarse Noelia y otras Adelfa. De sus sobrinos dice que son sus nietos, y pone motes a sus vecinos porque no sabe ni le importa cómo se llaman. Su vida era perfecta y no lo sabía... Se da cuenta ahora, cuando tiene que cuidar a su hermana y a su cuñado, demasiado ancianos para ser autónomos. Mientras chatea algunas noches con otro profesor también jubilado y observa la vida de los demás, Noelia recuerda con humor la suya. El mal de la risa habla de lo poco que sabemos de quienes nos rodean, y examina con ironía esa fantasía que es la familia perfecta.














