Él era la advertencia. Yo, la que ignoró todas las señales.
Gissel atraviesa uno de los momentos más caóticos de su vida: el divorcio inesperado de sus padres, un fracaso académico que amenaza sus planes y una soledad que intenta ocultar incluso a sus amigas. Pero su mundo cambia al conocer a Joseph, un estudiante de medicina tan encantador como peligroso, dueño de una mirada pequeña y dorada capaz de acelerarle el corazón… y de desatar un torbellino emocional.
Tras una noche de pasión inesperada, Gissel intenta convencerse de que Joseph no significa nada. Sin embargo, los celos, la tensión y la atracción imposible entre ambos crecen, pese a su evidente incompatibilidad. Él es todo lo que ella debería evitar: impulsivo, mujeriego, explosivo. Ella es todo lo que él no entiende: sensible, fuerte y profundamente emocional.
Entre fiestas universitarias, viajes, nuevas amistades, heridas familiares y una situación inesperada que pone la vida de Joseph en peligro, Gissel deberá enfrentarse a una verdad que tanto evade: a veces, el peor enemigo no es quien te traiciona… sino tú mismo, cuando callas.
Una historia intensa, llena de deseo, caos, redención y decisiones que duelen.
Un amor que nunca debió empezar… y que, quizá, tampoco puede detenerse.











