10+ Masterpieces of Classic Adventures Collection : The Call of the Wild, Twenty Thousand Leagues Under the Sea, Heart of Darkness, The Lost World and others
This collection contains adventure novels from various authors, recognized masters who have become classics in this genre. None of the works included in the collection will leave an inquisitive and demanding reader indifferent.
Jack London: The Call of the Wild
Jack London: White Fang
Jack London: To build a fire
Jules Verne: Around The World in 80 Days
Jules Verne: Twenty Thousand Leagues Under The Sea
Robert Louis Stevenson: Treasure Island
Jonathan Swift: Gulliver's Travels
Daniel Defoe: Robinson Crusoe
Arthur Conan Doyle: The Lost World
O. Henry: The Ransom Of Red Chief
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Aunque empezó su carrera profesional como abogado, enseguida se dio cuenta de que no le interesaba mucho. Jules Verne fue siempre una persona muy interesada en el futuro y que leía sin parar sobre los inventos que se desarrollaban en su época. En sus novelas trataba de imaginar cómo viviríamos en el siglo xx, qué tecnologías tendríamos, etcétera. Algunos de sus libros hablan de viajes y se adelantaron muchos años a la realidad. Sus obras más importantes son 20.000 leguas de viaje submarino (en la que encontramos el primer submarino eléctrico, el Nautilus), Viaje alrededor del mundo en 80 días (inspirada por el viajero Georges Train, que consiguió ese récord), Cinco semanas en globo y el libro que quieres entre las manos.
Jonathan Swift (Dublín, 1667–1745) cursó estudios en el Trinity College y se ordenó sacerdote anglicano en 1695 tras una fallida experiencia como diplomático profesional en Inglaterra. Aunque inicialmente se alineó ideológicamente con el partido liberal, sus importantes diferencias de criterio con sus compañeros de filas lo llevaron a militar en el partido tory (conservador), cuando éste logró el poder en Inglaterra en 1710. En 1713 fue nombrado deán en la catedral de San Patricio, en Dublín. Los años siguientes, hasta que perdiera sus facultades físicas y psíquicas en el último lustro de su vida, están marcados por un sentimiento de soledad y amargura personal cada vez mayor, en contraste con una fama literaria creciente y con una inmensa popularidad como defensor de la causa irlandesa. Su epitafio, escrito por él mismo, reza: «Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, déan de la catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad.»