Jane Austen reflejó en su obra la vida de la clase alta inglesa de su época con un sutil espíritu crítico que la ha convertido en una de las escritoras más leídas y reconocidas, un verdadero clásico popular. Escribió seis novelas, Sentido y sensibilidad, Orgullo y prejuicio, Mansfield Park, Emma, La abadía de Northanger y Persuasión, publicada póstumamente; la novela breve Lady Susan y dos novelas inacabadas, Los Watson y Sanditon.
Charles Dickens (Portsmuth, 1812 – Gadshill, 1870) ha llegado hasta nosotros como el autor más importante e influyente de la literatura victoriana. Sus obras y su peripecia personal, íntimamente relacionadas, plasmaron no sólo el pulso social de su época, también el terrible estado moral de una sociedad atrapada en la desigualdad y las convenciones. Dickens experimentó la miseria, el éxito popular, la cárcel, el hambre... sólo logró cumplir con el más íntimo de sus anhelos, la libertad, entregándose a la literatura. Aunque muchas de sus obras gozaron de un extraordinario favor popular, baste decir que muchas de ellas fueron publicadas por entregas, en formato folletín; serían las críticas entusiastas de George Gissing y G. K. Chesterton las que encumbrarían a Dickens como el autor más importante de la literatura inglesa del siglo XIX.
Germantown, Pensilvania, 1832-Boston, Massachusetts, 1888. Recibió de su padre buena parte de su educación y estuvo en contacto con algunas personalidades destacadas, como Emerson, Thoreau o Theodore Parker. Desempeñó diversos trabajos para sobrellevar las dificultades económicas de su familia formada por cuatro hermanas y los padres de ella, y decidió trabajar como enfermera voluntaria durante la Guerra de Secesión, experiencia que recogió en el libro Hospital Sketches (1863). No obstante, pronto tuvo que abandonar esa ocupación porque contrajo el tifus. A partir de entonces pudo dedicarse por completo a la escritura. Entre los libros que publicó se cuentan algunos relatos que aparecieron bajo pseudónimo. Fue gracias a la publicación de Mujercitas (1868-1869) que se convirtió en una escritora verdaderamente popular. El éxito fue rotundo e inmediato, y a esta le siguieron otras novelas como Una muchacha anticuada (1870), Hombrecitos (1871), Trabajo. Un relato de vivencias (1873), Eight cousins (1875) o Rose in Bloom (1876).
Casi todo el mundo sabe hoy quien es Mark Twain, pero pocos saben que su verdadero nombre era Samuel Langhorne Clemens y que nació prematuramente en Florida, en el Estado de Missouri, en 1835. A los veinte años, tras haber sido tipógrafo en un pueblo del Mississipi, vagabundeaba ya por el Estado de Nevada en busca de plata, que jamás encontró, y a los 35, era hombre casado y célebre. Inquieto, aventurero y vital en su juventud, en la madurez, no contento con el éxito como escritor, cayó presa del afán de dinero, que le llevó a arruinarse en más de una ocasión y a alejarse de su mujer y de sus hijas. Su vida fue la de un hombre contradictorio, eternamente insatisfecho. Treinta y siete volúmenes ocupa su obra completa, lo cual nos indica lo poco que sabemos del creador de los inefables Tom Sawyer y Huckleberry Finn, compañeros inseparables de nuestra infancia.
Sir Arthur Conan Doyle (UK 1859-1930) Escritor y médico nacido en Escocia, principalmente conocido por haber creado al famosísimo personaje Sherlock Holmes, el detective más conocido de todos los tiempos, versionado para TV y cine de forma cíclica. Otra gran serie de novelas confeccionadas por Doyle fueron las protagonizadas por el profesor Challenger (El Mundo Perdido), también trasladadas a la ficción audiovisual.
Robert Louis Stevenson (Edimburgo, Gran Bretaña, 1850 – Vailima, Samoa, 1894), hijo de un dominante constructor de faros, tuvo desde niño varias crisis pulmonares que le llevaron a una constante y nostálgica peregrinación en busca de climas más cálidos, hasta que en 1888 embarca hacia los mares del Sur y se establece en Samoa con su mujer, cumpliendo así el sueño de su corta vida. Sus estudios de náutica, que más tarde abandonaría por los de derecho, le permitieron entrar en contacto con las gentes y costumbres marineras, ingredientes fundamentales en algunas de sus obras más conocidas, como La isla del tesoro, La flecha negra o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.