The second volume in this essential library gathers James Joyce's modernist vision, Mark Twain's American wit, Jules Verne's boundless imagination, Robert Louis Stevenson's adventure and suspense, Oscar Wilde's epigrammatic brilliance, and Bram Stoker's gothic terror alongside voices from Tolstoy to Tagore, Stendhal to Sienkiewicz. Ranging from French Enlightenment fiction to Victorian sensation novels, Russian realism to early global literature, this collection widens the canon begun in Volume One with fresh discoveries and enduring favorites. A companion for readers who want their classics without limits, this anthology proves the world's great literature is vast, varied, and endlessly rewarding. This Chronicle Vault edition presents the complete, unabridged texts in a clean, fully reflowable format for all e-readers.
Rudyard Kipling nació en Bombay, India, pero sus padres lo trasladaron a Londres a estudiar, por lo que durante unos cuantos años vivió separado de ellos. Según su familia, Kipling gozaba leyendo en voz alta sus propias historias y él mismo se reía a carcajadas de sus bromas. Al terminar los estudios, se dedicó al periodismo y a los veintiún años escribió su primer libro, al que le siguieron muchos más, entre poemas y narraciones, inspirados, en gran parte, en los viajes que durante años hizo por todo el mundo y en su interés por las ciencias naturales. En reconocimiento, el Reino Unido nombró una nueva especie de cocodrilo prehistórico con su nombre, el Goniopholis kiplingi. También se le nombró Caballero de la Orden del Imperio Británico en tres ocasiones, honores que rechazó, y en 1907 fue el ganador del Premio Nobel de Literatura más joven hasta la fecha.
Nació en 1885 en Eastwood, Nottinghamshire. Sus primeras novelas, El pavo blanco (1911) y El merodeador (1912), provocaron un escándalo por la audacia del autor en la descripción de las relaciones sexuales. En su obra exalta los impulsos de la naturaleza y, sobre todo, la libertad del amor físico. En Gran Bretaña escribió Hijos y amantes (1913) y El arco iris (1915), prohibido por la censura. En 1919 dejó su patria esperando encontrar menos conformismo en otros países. En Italia escribió La vara de Aarón (1922); Australia le inspiró Canguro (1923); México, La serpiente emplumada (1926). Vivió también en Nuevo México, pero volvió a Florencia para escribir y publicar El amante de Lady Chatterley (1928). Murió tuberculoso en Francia, en 1930, pero fue enterrado en Nuevo México. Además de sus novelas escribió relatos cortos y poemas.
Guy de Maupassant (Dieppe, Francia, 1850 – París, 1893) fue discípulo de Gustave Flaubert y coetáneo de Émile Zola, y escribió más de trescientos cuentos y relatos. La publicación de Bola de sebo (1880) le mereció el reconocimiento en el mundo literario. Entre sus temas más tratados se encuentran la Normadía rural, la pequeña burguesía, la mediocridad del funcionariado, la guerra franco-prusiana, las aventuras amorosas y las alucinaciones propias (como en La casa Tellier o Los cuentos de la becada). Destacó especialmente en el género del terror, llegándose a equiparar con un maestro como Edgar Allan Poe. En estos relatos es notable la obsesión del autor por la muerte y lo sobrenatural (¿Quién sabe?, La noche o El Horla). También es autor de cinco novelas. Pasó sus últimos años aquejado de los problemas psicológicos, que ya lo habían acompañado a lo largo de su vida, y fue ingresado en un manicomio, con graves síntomas de demencia.
Herman Melville (New York, 1819-1891) es una de las principales figuras de la historia de la literatura. Cuatro años a bordo de un ballenero, en los mares del Sur, le inspiraron un buen número de novelas de aventuras: Typee (1846) y Omoo (1847) se basan en sus vivencias en las islas Marquesas; Redburn (1849) y La guerra blanca (1850) describen las duras y degradantes condiciones de vida en la marina. Su obra maestra, en la que vertió magistralmente todas sus inquietudes y su talento literario, fue Moby Dick (1851).
Edgar Allan Poe hijo de unos actores ambulantes de teatro, se quedó huérfano a los dos años. Fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico, y educado en Inglaterra y Norteamérica. Su vida universitaria fue rebelde y libertina, en esta época es cuando el poeta empieza a beber, hasta que es expulsado de la Universidad de Virginia por jugador. En 1827 escribió su primer volumen de poesías, Tamerlán, en la que se denota una leve inclinación byroniana. En 1830 lo admitieron en la Academia Militar de West Point, de la que pronto fue expulsado. A partir de entonces se inicia su agitada carrera literaria.Vivía al día, como periodista con un sueldo mediocre, pero estas actividades lo llevaron a conseguir muchos trabajos en calidad de colaborador y posteriormente, llegar a la dirección de numerosos periódicos, entre ellos el Southern Literary Messenger, el cual se convirtió bajo su dirección en el más importante periódico del sur. Por todos estos empleos recibía un sueldo mísero, pero a cambio le daban la oportunidad de publicar sus relatos, lo que le proporcionó fama; sin embargo, la mayor parte del tiempo vivió el la más absoluta miseria, con algunos lapsos de relativa calma.
Fue un novelista, ensayista y crítico francés cuya obra maestra, la novelaEn busca del tiempo perdido (título original en francés: À la recherche du temps perdu), compuesta de siete partes publicadas entre 1913 y 1927, constituye una de las cimas de la literatura del siglo XX, enormemente influyente tanto en el campo de la literatura como en el de la filosofía y la teoría del arte.
Arturo Barea (Badajoz, 1897-Faringdon, 1957), escritor autodidacta y periodista, fue uno de los narradores más importantes del exilio gracias a su pasmosa lucidez al abordar los convulsos primeros cuarenta años del siglo xx español. Durante la Guerra Civil trabajó en la Oficina de Censura de Prensa Extranjera de la República, en la sede de Telefónica, en la madrileña calle de Gran Vía, motivo por el cual tuvo que exiliarse en 1938, primero a Francia y después a Inglaterra. Todos sus libros fueron publicados en inglés, traducidos por su mujer Ilsa Barea-Kulcsar (Viena, 1902-Viena, 1973), y, más tarde en castellano, excepto su primera publicación, Valor y miedo (1938), un libro de cuentos. La trilogía autobiográfica La forja de un rebelde es un testimonio ineludible sobre su infancia, su participación en la guerra del Rif y la Guerra Civil, y ha sido reconocida universalmente por su valor literario y documental.Barea también se hizo famoso entre los oyentes de la BBC por las ochocientas cincuenta y seis charlas (una cada semana) que dio para el servicio para América Latina de la cadena británica. Con la publicación por primera vez en español de estos dos textos, toda su obra está ahora editada, por fin, en su idioma y su país maternos. En Espasa también se ha publicado su obra Unamuno.
Mary Shelley (1797-1851) es una de las escritoras más importantes e influyentes de las letras británicas del siglo XIX. Su poderosa imaginación y su inagotable sed de concimiento le llevaron a concebir Frankenstein, una de las novelas más leídas y estudiadas desde su publicación. Además escribió otras novelas, como El último hombre o Perkin Warbeck, y un buen número de relatos.
Henri Beyle, Stendhal (Grenoble, 1783 - París, 1842), fue uno de los escritores franceses más influyentes del siglo XIX. Abandonó su casa natal a los dieciséis años y poco después se alistó en el ejército de Napoleón, con el que recorrió Alemania, Austria y Rusia. Su actividad literaria más influyente comenzó tras la caída del imperio napoleónico: en 1830 publicó Rojo y negro, y en 1839 La Cartuja de Parma. Entre sus obras también destacan sus escritos autobiográficos, Vida de Henry Brulard y Recuerdos de egotismo. Tras ser cónsul en Trieste y Civitavecchia, en 1841 regresó a París, donde murió un año más tarde.
Robert Louis Stevenson (Edimburgo, Gran Bretaña, 1850 – Vailima, Samoa, 1894), hijo de un dominante constructor de faros, tuvo desde niño varias crisis pulmonares que le llevaron a una constante y nostálgica peregrinación en busca de climas más cálidos, hasta que en 1888 embarca hacia los mares del Sur y se establece en Samoa con su mujer, cumpliendo así el sueño de su corta vida. Sus estudios de náutica, que más tarde abandonaría por los de derecho, le permitieron entrar en contacto con las gentes y costumbres marineras, ingredientes fundamentales en algunas de sus obras más conocidas, como La isla del tesoro, La flecha negra o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Bram Stoker, seudónimo de Abraham Stoker, fue escritor y crítico teatral. Se licenció con honores en Matemáticas y Ciencias. En 1876 se marchó como secretario y representante del actor inglés sir Henry Irving, con quien dirigió el Lyceum Theatre de Londres. Fue socio del actor hasta que éste murió en 1905. Escribió numerosos libros, entre los que podemos encontrar Recuerdos personales de Henry Irving (1906) y su obra maestra, Drácula (1897), en la que creó el renombrado personaje del vampiro, que ha trascendido en el tiempo y se ha convertido en un clásico en su género.
Jonathan Swift (Dublín, 1667–1745) cursó estudios en el Trinity College y se ordenó sacerdote anglicano en 1695 tras una fallida experiencia como diplomático profesional en Inglaterra. Aunque inicialmente se alineó ideológicamente con el partido liberal, sus importantes diferencias de criterio con sus compañeros de filas lo llevaron a militar en el partido tory (conservador), cuando éste logró el poder en Inglaterra en 1710. En 1713 fue nombrado deán en la catedral de San Patricio, en Dublín. Los años siguientes, hasta que perdiera sus facultades físicas y psíquicas en el último lustro de su vida, están marcados por un sentimiento de soledad y amargura personal cada vez mayor, en contraste con una fama literaria creciente y con una inmensa popularidad como defensor de la causa irlandesa. Su epitafio, escrito por él mismo, reza: «Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, déan de la catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad.»
Rabindranath Tagore, escritor indio en lengua bengalí, estudió Derecho en Inglaterra. De regreso a su país, escribió sus experiencias en Cartas de un viajero por Europa. Su variada obra literaria fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura en 1913 y contribuyó a estrechar el entendimiento mutuo entre las civilizaciones de Occidente y la India.
Casi todo el mundo sabe hoy quien es Mark Twain, pero pocos saben que su verdadero nombre era Samuel Langhorne Clemens y que nació prematuramente en Florida, en el Estado de Missouri, en 1835. A los veinte años, tras haber sido tipógrafo en un pueblo del Mississipi, vagabundeaba ya por el Estado de Nevada en busca de plata, que jamás encontró, y a los 35, era hombre casado y célebre. Inquieto, aventurero y vital en su juventud, en la madurez, no contento con el éxito como escritor, cayó presa del afán de dinero, que le llevó a arruinarse en más de una ocasión y a alejarse de su mujer y de sus hijas. Su vida fue la de un hombre contradictorio, eternamente insatisfecho. Treinta y siete volúmenes ocupa su obra completa, lo cual nos indica lo poco que sabemos del creador de los inefables Tom Sawyer y Huckleberry Finn, compañeros inseparables de nuestra infancia.
Aunque empezó su carrera profesional como abogado, enseguida se dio cuenta de que no le interesaba mucho. Jules Verne fue siempre una persona muy interesada en el futuro y que leía sin parar sobre los inventos que se desarrollaban en su época. En sus novelas trataba de imaginar cómo viviríamos en el siglo xx, qué tecnologías tendríamos, etcétera. Algunos de sus libros hablan de viajes y se adelantaron muchos años a la realidad. Sus obras más importantes son 20.000 leguas de viaje submarino (en la que encontramos el primer submarino eléctrico, el Nautilus), Viaje alrededor del mundo en 80 días (inspirada por el viajero Georges Train, que consiguió ese récord), Cinco semanas en globo y el libro que quieres entre las manos.
Herbert George Wells (Gran Bretaña, 1866-1946). Periodista, ensayista y novelista mundialmente conocido por sus obras de ciencia ficción. Una figura fundamental del pensamiento occidental del siglo XX.
Nació en 1892 en Londres con el nombre de Cicely Isabel Fairfield y adoptó el pseudónimo de Rebecca West en homenaje al personaje homónimo de Ibsen, una heroína rebelde. West fue aclamada como la mujer de letras más importante de su tiempo, llegando a ser nombrada dama del Imperio británico.Amiga de Virginia Woolf y de Doris Lessing, fue una feminista sui generis (con una personalidad demasiado indomable para aceptar ninguna etiqueta) y una verdadera adelantada a su tiempo: sufragista, escritora y periodista con una carrera plagada de éxitos que la llevó a cubrir, para las cabeceras más prestigiosas, desde los juicios de Núremberg hasta el Apartheid. Además de la trilogía de los Aubrey (La familia Aubrey, La noche interrumpida y La prima Rosamund), entre su producción literaria destacan obras como El regreso del soldado o Cuando los pájaros caen.
Nació en Nueva York en 1862, en el seno de una familia acomodada. Educada con institutrices, abundantes lecturas y viajes al extranjero, se casó en 1885 y, en 1902, publicó su primera novela, The valley of decision, tras la que no dejaría de escribir hasta su muerte en 1937. Vivió en París a partir de 1907, donde acabaría estableciéndose. Durante la primera guerra mundial asumió arriesgadas tareas de ayuda a los aliados, por las que recibió, en 1915, la Legión de Honor. Reconocida en vida como la heredera de Henry James, Edith Wharton es hoy considerada como una de las grandes novelistas de la literatura norteamericana, autora de grandes títulos, entre sus cuarenta y seis libros de ensayo y ficción, como The House of Mirth (1905), Un hijo en el frente (1919), La edad de la inocencia (1920), y The Children (1928), títulos en los que destaca su maestría y su fina, pero no menos demoledora, sátira de los valores sociales establecidos.
Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo, Oscar Wilde conoció el éxito desde sus comienzos gracias al ingenio punzante y epigramático que derrochó en sus obras, dedicadas casi siempre a fustigar a sus contemporáneos. Defensor del arte por el arte, sus relatos repletos de diálogos vivos y cargados de ironía provocaron feroces críticas de los sectores conservadores, que se acentuaron cuando Wilde fue acusado y condenado por su homosexualidad, lo que originó el declive de su carrera literaria y de su vida personal. Entre sus obras destacan las cuatro comedias teatrales El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), El fantasma de Canterville o El retrato de Dorian Gray, su única novela.