Charles Dickens (Portsmuth, 1812 – Gadshill, 1870) ha llegado hasta nosotros como el autor más importante e influyente de la literatura victoriana. Sus obras y su peripecia personal, íntimamente relacionadas, plasmaron no sólo el pulso social de su época, también el terrible estado moral de una sociedad atrapada en la desigualdad y las convenciones. Dickens experimentó la miseria, el éxito popular, la cárcel, el hambre... sólo logró cumplir con el más íntimo de sus anhelos, la libertad, entregándose a la literatura. Aunque muchas de sus obras gozaron de un extraordinario favor popular, baste decir que muchas de ellas fueron publicadas por entregas, en formato folletín; serían las críticas entusiastas de George Gissing y G. K. Chesterton las que encumbrarían a Dickens como el autor más importante de la literatura inglesa del siglo XIX.
Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851 - Madrid, 1921) fue novelista, poeta y crítica literaria. Pertenecía a una familia noble, lo que le facilitó una educación propia de su estatus social. La corriente que primó en sus escritos fue el Naturalismo, por lo que se considera una de sus introductoras en España. Además de su actividad literaria fue consejera de Instrucción Pública, activista del feminismo y, desde 1916 hasta su muerte, profesora de Literaturas Románicas en la Universidad de Madrid. Sitúa la trama de La tribuna (1883) en una fábrica de tabaco y adopta la corriente naturalista en Los pazos de Ulloa (1986), donde se vislumbran las atrocidades medievales de la vida rural gallega. En La madre naturaleza (1887) trata el incesto e Insolación (1899) y Morriña (1899) cierran su vertiente naturalista. Destacó también como ensayista y crítica, ejemplos de ello son La revolución y la novela en Rusia (1887) y La cuestión(1882-1883).