En mi casa existían dos normas inquebrantables: no acercarnos a la casa de los Barone y no ser amiga de los hermanos Barone.
Cumplir la primera norma era sencillo, pues esa casa daba bastante miedo. ¿Drogas, tráfico de armas, prostitución? Todo era posible. Por eso no me costó nada cumplirla. Respecto a la segunda… la quebranté. Ginevra Barone era mi mejor amiga y no fijarse en su hermano Angelo era como pedirle al sol que no calentara en pleno verano.
Por suerte o por desgracia ya no tuve que preocuparme por nada de eso después de esa noche. Cuando irme de Chicago fue lo único que pude hacer si quería seguir con vida.
kathe
19/8/2025
La trama un poco larga y al final sentí que fue muy forzoso quisieron poner todo al final
Mamá
13/8/2025
Me gusto mucho
Ariexy
12/8/2025
Buen libro, enseña, que no elegimos en dónde nacemos y a veces ni la vida que nos toca llevar, pero en lo posible, hacemos lo que podemos para mejorar estás condiciones
Para dejar una reseña, necesitas descargar la aplicación