Esta pequeña novela presenta la distorsión a la que puede llegar el ser humano por una excesiva concentración en sí mismo, distorsión encarnada en el protagonista, Ebenezer Scrooge, para quien el frío, el invierno y la oscuridad son su medio natural, y los lleva dondequiera que vaya.Esto le pone en la posición contraria al carácter cálido, luminoso y acogedor de la Navidad.
En la víspera de este día, recibe la visita del fantasma de Jacob Marley, su socio en vida, quien le anuncia de la llegada de tres espíritus, cuya tarea va a ser ayudarle a desmontar su amargura...
Canción de Navidad nos quiere recordar que avaricia y generosidad, miseria y fiesta, oscuridad y luz, frío y calidez acogedora... en definitiva, muerte y vida pugnan en una tensión paradójica que todos llevamos dentro.
Esta pequeña novela presenta la distorsión a la que puede llegar el ser humano por una excesiva concentración en sí mismo, distorsión encarnada en el protagonista, Ebenezer Scrooge, para quien el frío, el invierno y la oscuridad son su medio natural, y los lleva dondequiera que vaya.Esto le pone en la posición contraria al carácter cálido, luminoso y acogedor de la Navidad.
En la víspera de este día, recibe la visita del fantasma de Jacob Marley, su socio en vida, quien le anuncia de la llegada de tres espíritus, cuya tarea va a ser ayudarle a desmontar su amargura...
Canción de Navidad nos quiere recordar que avaricia y generosidad, miseria y fiesta, oscuridad y luz, frío y calidez acogedora... en definitiva, muerte y vida pugnan en una tensión paradójica que todos llevamos dentro.
Charles Dickens (Portsmuth, 1812 – Gadshill, 1870) ha llegado hasta nosotros como el autor más importante e influyente de la literatura victoriana. Sus obras y su peripecia personal, íntimamente relacionadas, plasmaron no sólo el pulso social de su época, también el terrible estado moral de una sociedad atrapada en la desigualdad y las convenciones. Dickens experimentó la miseria, el éxito popular, la cárcel, el hambre... sólo logró cumplir con el más íntimo de sus anhelos, la libertad, entregándose a la literatura. Aunque muchas de sus obras gozaron de un extraordinario favor popular, baste decir que muchas de ellas fueron publicadas por entregas, en formato folletín; serían las críticas entusiastas de George Gissing y G. K. Chesterton las que encumbrarían a Dickens como el autor más importante de la literatura inglesa del siglo XIX.