En la literatura hay personajes cuya sola mención nos hace evocar mundos de ensueño y fascinación. Sherezada es uno de ellos, y Edgar Allan Poe no pudo sustraerse al encanto que la hermosa hija del visir despierta en las mentes de los lectores desde hace siglos. Para Poe, las 1 001 noches de relatos necesitaban un corolario que coronara la inmensidad de la obra, así que ideó un cuento más, uno que superara en imaginación e inventiva todos los relatos previos. Sherezada se alza así, una vez más, en toda su capacidad narrativa para extasiar al sultán con un cuento en el que quizá no todo sea pura fantasía.
En la literatura hay personajes cuya sola mención nos hace evocar mundos de ensueño y fascinación. Sherezada es uno de ellos, y Edgar Allan Poe no pudo sustraerse al encanto que la hermosa hija del visir despierta en las mentes de los lectores desde hace siglos. Para Poe, las 1 001 noches de relatos necesitaban un corolario que coronara la inmensidad de la obra, así que ideó un cuento más, uno que superara en imaginación e inventiva todos los relatos previos. Sherezada se alza así, una vez más, en toda su capacidad narrativa para extasiar al sultán con un cuento en el que quizá no todo sea pura fantasía.
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Edgar Allan Poe hijo de unos actores ambulantes de teatro, se quedó huérfano a los dos años. Fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico, y educado en Inglaterra y Norteamérica. Su vida universitaria fue rebelde y libertina, en esta época es cuando el poeta empieza a beber, hasta que es expulsado de la Universidad de Virginia por jugador. En 1827 escribió su primer volumen de poesías, Tamerlán, en la que se denota una leve inclinación byroniana. En 1830 lo admitieron en la Academia Militar de West Point, de la que pronto fue expulsado. A partir de entonces se inicia su agitada carrera literaria.Vivía al día, como periodista con un sueldo mediocre, pero estas actividades lo llevaron a conseguir muchos trabajos en calidad de colaborador y posteriormente, llegar a la dirección de numerosos periódicos, entre ellos el Southern Literary Messenger, el cual se convirtió bajo su dirección en el más importante periódico del sur. Por todos estos empleos recibía un sueldo mísero, pero a cambio le daban la oportunidad de publicar sus relatos, lo que le proporcionó fama; sin embargo, la mayor parte del tiempo vivió el la más absoluta miseria, con algunos lapsos de relativa calma.