Galardonada con el Premio Xavier Villaurrutia en 1977, la presente obra es una de las novelas más entrañables de Silvia Molina. Situada en Londres, entre los últimos días de 1969 y 1970, la autora plasma, en una suerte de diario íntimo, el romance juvenil entre una joven mexicana —que pertenece a la burguesía recién arribada— y un poeta bohemio. Las líneas que van dando forma a esta excepcional historia de amor narran las vicisitudes y la fugacidad que conllevan el primer amor, dentro de una sociedad marcada por la tensión entre el conservadurismo y una juventud apostada a rebelarse contra el estatus, en el cual el vigor y el eco del convulso 68 aún se deja sentir. La mañana debe seguir gris supone un viaje de autodescubrimiento en el que se entremezcla el despertar sexual, la añoranza a la patria, el sentido de pertenencia, la soledad, y el final más trágico para un amor.
Así escribo : Reunidos por primera vez en un libro, 53 escritores mexicanos cuentan la forma en que enfrentan el misterio de la creación
ELISEO ALBERTO, Daniel Sada, José Agustín, José María Pérez Gay, Hugo Hiriart, Élmer Mendoza, Tedi López Mills, Guadalupe Nettel, Francisco Hinojosa, Héctor Aguilar Camín, Bruno Estañol, Alberto Ruy Sánchez, Ángeles Mastretta, Carmen Boullosa, Luis Miguel Aguilar, Enrique Serna, Roberto Diego Ortega, Guillermo Fadanelli, Xavier Velasco, Francisco Hernández, Eduardo Antonio Parra, Cristina Rivera Garza, Ana Clavel, Rosa Beltrán, Ana García Bergua, David Toscana, Álvaro Uribe, Rafael Pérez Gay, J.M. Servín, Silvia Molina, Mónica Lavín, Hernán Lara Zavala, Víctor Manuel Mendiola, David Miklos, Bernardo Esquinca, Claudio Isaac, Armando González Torres, Federico Campbell, Aline Petterson, Vicente Quirarte, Pura López Colomé, Gerardo De la Torre, Pablo Soler Frost, Kyra Galván, Héctor de Mauleón, Iván Ríos Gascón, Carlos Velázquez, Antonio Ortuño, Sabina Berman, Luis Jorge Boone, Myriam Moscona, Daniel Espartaco Sánchez, Antonio Ramos Revillas






