Es un libro que aborda la teoría de la imputación objetiva en el ámbito del derecho penal. La obra se centra en la importancia de los conocimientos y habilidades particulares de los sujetos en la determinación de la responsabilidad penal. A través de un análisis profundo, el autor examina cómo estos conocimientos influyen en la valoración de la conducta delictiva y en la atribución de culpabilidad.
El libro se estructura en varios capítulos que exploran la conceptualización de la imputación objetiva, los distintos escenarios donde los conocimientos especiales juegan un papel crucial y cómo estos deben ser considerados por los jueces al momento de dictar sus sentencias. Además, se discuten casos prácticos y ejemplos que ilustran la aplicación de esta teoría en la práctica judicial.












