Muchos señalan con el dedo a instituciones, políticos, magistrados, profesores, vecinos e inmigrantes... Denuncian, buscan culpables... pero casi nadie se señala a sí mismo como origen del desorden. Construir una sociedad ordenada y justa requiere personas ordenadas y justas.
En no pocos momentos quizá sintamos esa invitación firme y urgente: "Debería poner más orden en mi vida". Este pequeño libro pretende ayudar en ese empeño, iluminar la mente para que comprenda el verdadero significado del orden, y apoyar los esfuerzos de quienes tratan de mejorarse y de mejorar el entorno en el que viven.












