Mi destino está ligado a dos príncipes: uno nacido de la sangre; el otro, del poder. Pero no confío en ninguno de ellos.
Mi piel está maldita por las estrellas y mi destino, condenado por el deseo.
Pero cuando el príncipe oscuro me propone un trato que salvará a su pueblo y, de paso, mi vida, ese hombre cruel y embriagador no me deja alternativa.
Nuestra unión es su venganza, y yo soy su sacrificio.
Sus mentiras son imperdonables. Y, aun así, el roce perverso de sus manos sigue sumergiéndome en el pecado.
Es el hombre al que estoy destinada, y vive atormentado por una maldición que lo obliga a proteger a su pueblo de su propia familia.
Ahora puedo verlo tal y como es. Entonces, ¿por qué no consigo apartar de mi mente el recuerdo de sus irresistibles caricias?
Yo soy la clave para salvar su reino, pero solo él tiene el poder de destruirme.










