La educación del mañana empieza en el corazón del hogar hoy. Descubre el poder de guiar con el ejemplo para transformar el futuro de las nuevas generaciones.
Antes de los siete años, el ser humano forma un «mapa» o representación mental de la realidad, que puede ser positiva o negativa según sus vivencias. Todo lo que afecta a un miembro de la familia afecta a todos. Por ello deduzco la importancia de enseñar valores a los niños y niñas. Los padres y educadores primero deben practicar interna y externamente los valores para tener autoridad al enseñarlos.
Si damos amor a los niños, estos crecerán sanos y fuertes. Primeramente, los padres deben amarse para poderlo transmitir. El respeto es reconocer la dignidad de los otros aun cuando no estemos de acuerdo con ellos, y eso es también tolerancia. La Regla de Oro enseñada por N. S. Jesucristo dice: «Traten a los demás como quieran que ellos los traten».
Alerto a los padres que es un error tanto maltratar a los menores como tolerarles todo; se debe sancionar sin maltrato, por ejemplo, quitándoles algo que les guste. En Colombia necesitamos aprender a ser cooperadores y solidarios; acostumbre a su hijo a serlo y apruébelo cuando lo logre, motivándolo a portarse bien por convicción moral y no por temor.
De los cuatro a los siete años, se deben ignorar las respuestas insolentes y las pataletas, encaminándolos a una actuación correcta sin limitar su libertad, permitiéndoles opinar en los asuntos familiares. Por medio del pensamiento positivo, nuestra mente hace realidad grandes metas. Enseñe a los menores que, si cometen un error, pueden repararlo.






















