Un poemario para quienes han amado con miedo, han dolido en silencio y todavía creen que algo puede volver a florecer.
Hay amores que arden como verano y otros que aprenden a quedarse en silencio. También hay inviernos que rompen, que duelen, que enseñan.
En este poemario, Ed Laverde escribe sobre amar a otro hombre, sobre el miedo, el deseo, la familia y el orgullo. Pero, sobre todo, escribe sobre volver a sí mismo.
Lloré mirando al cielo y me crecieron flores es un viaje del amor a la herida, y de la herida al brote. Porque incluso después del invierno, algo en nosotros insiste en florecer.
Hay heridas, sí,
pero no todas mandan.
Hay días
en que el dolor
se sienta conmigo
a la mesa,
y aun así
soy capaz
de servir agua
a quien llega con sed.











