Rímel es una novela que explora los sutiles límites del cuerpo, las diversas máscaras de la belleza y la fragilidad de la cordura humana.
Lissa y Kin son hermanos, crecieron habitando un territorio impenetrable, comparten algo más profundo que los lazos de sangre: un pacto sellado desde su infancia donde el amor fraternal se deforma hasta los límites
de lo innombrable.
Su vida es mucho más normal de lo que cualquiera puede imaginar, o por lo menos eso aparentan. Ella, Lissa, se dedica a poner pestañas postizas a domicilio, su padre quería que estudiara alguna carrera universitaria, pero desde pequeña llamó su atención la estética, corregir miradas, primero las
de sus muñecas ahora las de las mujeres. Él, Kin, médico con especialidad en cirugía plástica, de niño le encantaba jugar con los cuerpos de los animales muertos y practicar la taxidermia, disfrutaba asustar a sus hermanas acomodando los cuerpos disecados entre sus peluches, hoy su mayor placer es perfeccionar el cuerpo humano, estirar, cortar, coser…
Lissa acecha a Kin; él intenta escapar, pero su instinto, como un imán, siempre lo hace volver, ambos saben que uno no existe sin el otro. Así, sus días transcurren entre ojos y piel, belleza y deseo hasta que misteriosamente empiezan a desaparecer mujeres con las que Kin ha tenido algún tipo de relación y las certezas que sostienen su mundo y el de Lissa
empiezan a desmoronarse.















