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Diálogos con un Cuaderno anaranjado

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Yo creo, mi simpar contlapache Cuaderno anaranjado , ahora que vuelvo a desandar contigo esos caminos, a zancadas, que comencé a escribir porque no me quedaba más remedio.

Porque si no, el naufragio me agarraba. Y el invierno, en París.

Porque nací con la ansiedad de quien mira los pájaros y piensa ¡qué chévere volar! Y para mí, escribir es como estar suspendida encima del universo, y olvidar los problemas, y estar gozando con el invento de una historia, o el logro de una frase, o ese encontrar el adjetivo que te deja en suspenso, casi incrédula, y convencida al fin y al cabo de que ese "mestiere di vivere", como decía Pavese, es la esencia y el fin.

Que ya ni modo de echarse para atrás.