Érase una vez un hombre que lo tenía todo y se quedó sin nada.
No tenía familia. Ni abuelos, ni padres, ni tíos. Ni hermanos, ni primos.
No tenía pareja. Nadie que lo amara, nadie a quien pudiera amar.
No tenía casa. Ningún lugar al que llamar hogar, ningún sitio al que regresar.
No tenía amigos. Ninguna persona en el mundo sabía quién era.
No tenía enemigos. A ninguna persona en el mundo le importaba quién era.
No tenía riquezas. Tan solo calderilla, la ropa que llevaba puesta y él mismo.
No tenía una meta. Nada que quisiera estudiar, nada en lo que quisiese trabajar.
Aun así, debía vivir. Le pesara a quien le pesara, él debía vivir.
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¿Vale la pena ser feliz, a sabiendas de que esta felicidad no durará? Hikoboshi, nuestro protagonista, navega la trama de esta novela con esa pregunta en mente.
Personajes de célebres obras literarias cobran vida en un mundo similar al nuestro, pero... en este, las potencias centrales ganaron la Gran Guerra y los Estados Unidos nunca pudieron extenderse más allá de las trece colonias iniciales.
El año, 1959. El escenario, Hesperia, un continente ubicado entre Europa y América, cuyos habitantes envejecen muy lentamente. En este mundo alternativo, ¿qué pasa cuando no existe la predestinación?, ¿qué pasa con las Julietas sin Romeos?
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