Hay muchos tipos de crímenes y muchas formas de contarlos. En los relatos de Bastante seguro a menudo hay alguien que necesita que alguien muera, a menudo hay dinero a cambio; a veces hay, también, amor o despecho. No faltan los espías, francotiradores, periodistas, guardaespaldas, agentes del gobierno o policías. Una galería de profesionales buscando la perfección del crimen.
En este libro asistimos a una colección de los momentos de oro de Lee Child: cuando plantea los escenarios, las tensiones, los argumentos, que aquí se resuelven en pocas páginas. Es un privilegio leer a Lee Child más allá de su personaje Jack Reacher, y en este caso el maestro del thriller demuestra que, además de ser un gran novelista, maneja impecablemente el relato breve.















