Movimiento

Movimiento reúne poemas escritos como una semana interior. Cada día agrupa textos bajo la gravedad simbólica de un dios o un planeta –Saturno (sábado), Sol (domingo), Luna (lunes), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves) y Venus (viernes)– y examina el sentido que proyectamos en esos nombres. No es un calendario: es una forma de relato cotidiano.

Saturno abre con ruinas, piedras, huesos y vitrinas: el tiempo como arquitecto del azar. El Sol ilumina infancia, fe y temor, y recuerda que la creación puede sostener varios dioses sin derrumbarse. La Luna instala repetición, tedio y encierro, y vuelve respirable la melancolía. Marte estalla en ira, política y cuerpo: una espiral que traga conflicto y presente. Mercurio devuelve el pulso de la lengua –revisión, negociación, mediación – y afina el oído para lo real. Júpiter ensancha la mirada con la posibilidad, la ley y el silencio; imagina otra justicia. Venus cierra con ternura: el amor como danza, elección y casa provisional.

Entre museos, cocinas, mercados, iglesias, puentes y hoteles de invierno, la secuencia traza un arco que va del tiempo al amor. Escrito en los años de la pandemia, el libro pregunta: ¿qué nos mueve cuando el mundo se detiene, y qué queda cuando todo vuelve a moverse otra vez?

Sobre este libro

Movimiento reúne poemas escritos como una semana interior. Cada día agrupa textos bajo la gravedad simbólica de un dios o un planeta –Saturno (sábado), Sol (domingo), Luna (lunes), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves) y Venus (viernes)– y examina el sentido que proyectamos en esos nombres. No es un calendario: es una forma de relato cotidiano.

Saturno abre con ruinas, piedras, huesos y vitrinas: el tiempo como arquitecto del azar. El Sol ilumina infancia, fe y temor, y recuerda que la creación puede sostener varios dioses sin derrumbarse. La Luna instala repetición, tedio y encierro, y vuelve respirable la melancolía. Marte estalla en ira, política y cuerpo: una espiral que traga conflicto y presente. Mercurio devuelve el pulso de la lengua –revisión, negociación, mediación – y afina el oído para lo real. Júpiter ensancha la mirada con la posibilidad, la ley y el silencio; imagina otra justicia. Venus cierra con ternura: el amor como danza, elección y casa provisional.

Entre museos, cocinas, mercados, iglesias, puentes y hoteles de invierno, la secuencia traza un arco que va del tiempo al amor. Escrito en los años de la pandemia, el libro pregunta: ¿qué nos mueve cuando el mundo se detiene, y qué queda cuando todo vuelve a moverse otra vez?