Un libro novedoso que rompe con el mito tradicional y aceptado del terroir, en el que el autor propone una mirada nueva y provocadora: el vino no lo hacen los suelos, lo hacen las personas, los diferentes terruños que definen realmente a los vinos.
Durante décadas nos han contado que los grandes vinos nacen del terroir: del suelo, del clima, de la tradición. Pedro Ballesteros MW, una de las voces más respetadas del vino internacional, se atreve aquí a cuestionar esa verdad casi sagrada. Y propone una idea tan sencilla como revolucionaria: el vino no lo hace la tierra, lo hacen las personas.
A través de historia, experiencia personal y reflexión crítica, el autor desmonta la visión determinista del vino y presenta su propio concepto: los terruños, lugares vivos donde naturaleza, cultura y seres humanos interactúan y cambian constantemente.
Este no es un libro técnico ni un catálogo de bodegas. Es un ensayo profundo, honesto y emocionante sobre el vino como producto de la vida, sobre el cambio, la memoria y la esperanza.
Un libro para quienes aman el vino, pero también para quienes disfrutan pensando, aprendiendo y leyendo con placer. Porque, al final, el vino es solo una excusa maravillosa para hablar de lo que realmente importa.
«En Los lugares del vino, Ballesteros insiste en el factor humano del vino, dándole la importancia a las personas que hacen de este terruño un lugar propicio para el vino. Todo desde una perspectiva amena, directa, sincera y muy fácil de leer, perfecta para desmontar prejuicios sobre el sector y sobre falsos mitos muy extendidos.» Directo al Paladar
«Una obra de Pedro Ballesteros Torres MW. Lo de MW es porque nuestro autor, ingeniero agrónomo, es Master of Wine, título oficial que no es precisamente moco de pavo. Su libro Los lugares del vino. El terroir y los terruños está editado por Planeta Gastro. Con prólogo de Ferran Centelles, propone una alternativa al terroir francés: nuestro terruño. Es un libro que se lee como una buena botella, llena de amor y verdad. En el vino sigue viva la verdad y todavía tiene quien la cuente y se apasione. Ballesteros se merece un brindis descorchando una buena botella.» Daniel Fernández, La Vanguardia


















