Solo tienen que fingir que están enamorados. El problema es que la química no sabe fingir.
Nora y Max no se soportan.
Ella lo considera un inglés estirado, arrogante y demasiado mayor.
Él cree que ella es impulsiva, caótica e imposible de controlar.
El problema es que el destino insiste en juntarlos.
Una visita inesperada los obliga a hacerse pasar por pareja ante la familia de él.
Y, para que la mentira resulte creíble… tendrán que compartir apartamento.
Una semana viviendo juntos.
Una semana durmiendo bajo el mismo techo.
Una semana fingiendo besos, caricias y miradas que no deberían sentirse tan reales.
Porque lo que empieza como un acuerdo práctico pronto se convierte en algo mucho más peligroso.
Él es control.
Ella es fuego.
Él huye del compromiso.
Ella no cree en el amor.
Pero hay mentiras que se vuelven demasiado intensas para sostenerlas.
Y fingir puede ser el primer paso para perder el control.
Lina Galán demuestra un dominio brillante del ritmo y del diálogo, creando una química explosiva donde el humor, la provocación y el deseo se entrelazan con naturalidad adictiva.








































