Tengo que ser infiel

Sin el recurso de buscar consuelo en sus brazos -los brazos que un día la estrecharon para convertirla en mujer-, y encadenada legalmente a un hombre que no podía ofrecerle más que dolor y sacrificio. ¿Podía ella renunciar al amor? ¿Podía hablarse de infidelidad, cuando había muerto ya todo sentimiento vinculante? ¿Eran realmente culpables sus relaciones...?

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