Una joven peruana deja su comunidad para ir a trabajar de manera temporal a una gran hacienda vinícola en Ica. Lo que al principio parece una oportunidad para ayudar económicamente a su familia, acaba mostrando un mundo marcado por el agotamiento físico, la vigilancia constante, la precariedad y un trabajo donde las personas son fácilmente reemplazables. En medio de ese entorno surge una relación entre la protagonista y otra trabajadora migrante, quienes intentan conservar algo de sí mismas.
Mientras el agua corre por acequias, mangueras y canales de riego alimentando un desierto convertido en negocio, empieza a aparecer una presencia inquietante en el campamento. Un zumbido, algunas desapariciones, rumores y silencios hacen que Donde el agua trabaja pase de ser un relato sobre la deshumanización laboral y se convierta en una exploración de todo aquello que queda oculto debajo de ese sistema de explotación.












