El sexo se me ha podrido en la mente. Cuando el amor se convierte en ceniza, el cuerpo solo aprende a deletrear los caminos del infierno.
Después de esa noche es un crudo descenso a los abismos de la incomunicación, el trauma y el resentimiento urbano. La historia se detona cuando Aurora, una joven universitaria, es plantada en un bar por el profesor Marcelo Luján, el maduro docente por quien procesa una intensa obsesión en su Seminario de Literatura Erótica. Buscando refugio en la noche, Aurora termina siendo víctima de una brutal y confusa violación grupal orquestada por Enrique S. y otros sujetos en una casona de la Colonia Americana.
A partir de ese quiebre, el relato se fractura en dos realidades paralelas que avanzan de forma asincrónica: mientras Aurora se sumerge en una amnesia traumática, se cambia el nombre a Lola y adopta una fría identidad como dama de compañía de lujo buscando una retorcida venganza contra los hombres; el profesor Luján deambula en su propia decadencia, sumido en el alcoholismo, el tabaco y un idilio circunstancial con la profesora Lucrecia Lagos.
A través de un audaz juego de espejos y diarios epistolares que nunca serán entregados, las vidas de la alumna y el profesor vuelven a cruzarse en el siguiente ciclo escolar. Bajo la atmósfera densa de una Guadalajara asfixiante, ambos se miran de frente, pero ya no son los mismos: las fantasías teóricas del seminario se han transformado en un perturbador escenario de alienación, cinismo y secretismo biopolítico.






















