El amor y la belleza sobreviven al zarpazo desolador de la muerte.
El autor recoge en estos poemas un enfrentamiento radical contra el olvido. A partir de su experiencia vital, los vientos del oeste alientan simbólicamente el encuentro con personas, lugares, objetos y recuerdos vinculados a vivencias, historias y sensaciones personales. En el entorno natural, la mirada se orienta hacia el oeste, que se convierte en motivo lírico y cultural: búsqueda, memoria y discurso.
Se integran en este horizonte la frontera de Portugal, las rutas de la emigración hacia la América hispana, ciertos avatares históricos y la realidad más cercana. Los versos resumen la peripecia sentimental y estética del poeta. Incluyen emociones, afectos, paisaje, tiempo y las conexiones existenciales más queridas: el amor, los valores humanos, la solidaridad, el sufrimiento.
La muerte se afronta desde la perspectiva del amor y la belleza, con esperanza y una claridad serena.











