Om denne bog

Eres el mismo:

"—Quítate de la cabeza esa locura de ser torero, Andrés, hijo mío. Tienes que prometérmelo. Andrés aspiró hondo. Era un joven de mediana estatura, moreno, con el pelo negrísimo, enmarañado, los ojos de un negro azabache, de expresión profunda y vivaz. Bajó los ojos mansamente y murmuró:

—Pídame lo que quiera, la vida si lo prefiere. Pero no me pida que olvide mis aspiraciones. Yo seré torero.

Don Agapito fue incorporándose en la cama y quedó mirando al joven con desaliento. Cayó de nuevo hacia atrás, y murmuró:

—Ya veo que acabarás como tu padre. Puede ser que no llegues siquiera a la plaza. Te matará un becerro en la dehesa.

—Yo tengo más afición que mi difunto padre."

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