Kate Zambreno visita el zoológico en diferentes épocas –en la infancia junto a su familia o de grande junto a sus hijas– y en diferentes lugares –París, Brooklyn, Central Park–. "¿Me gusta el zoológico a mí? ¿A alguien, pasada cierta edad, le gusta realmente el zoológico?", se pregunta e indaga sobre el vínculo que nos une y nos distancia de lo animal. Precisamente en ese límite vivo, ambiguo y sugerente encuentra originales cruces con otras voces: John Berger, Francis Bacon, Donna Haraway, Jorge Luis Borges, entre tantas otras, y sobre todo se detiene en la presencia de lo animal en Kafka, tanto en sus diarios como en su literatura.







