El pisito

Rodolfo y Petrita llevan catorce años de noviazgo; la imposibilidad de encontrar una casa que se adapte a sus posibles hace que su situación sea cada vez más desesperada. Rodolfo vive en una habitación realquilada a la señorita doña Martina Torralba, que tiene ochenta y tres años. La pareja vislumbra una solución: que Rodolfo se case con la señorita Martina, a la que a buen seguro le quedan pocos años de vida. Así, cuando esta muera,

el legítimo esposo podrá heredar tan ansiado contrato de alquiler de renta antigua.

Azcona, con su maestría habitual, construye unos personajes inolvidables. En 1958 el texto saltó al cine de la mano de Marco Ferreri e Isidoro Martínez Ferry.