Eres, Amor, un potro salvaje, una catarata ascendente, un avispero, un gatito manso, un arroyuelo. Y todo eso sucede en el mismo momento.
Son tus caricias como puentes, como infinitos caminos; son como espejos, como espejos transparentes tus ausencias; son como plumas, como plumas etéreas tus silencios; son de plomo candente tus heridas, cicatrices curtidas del recuerdo.
Bienestar lúcido y torpe, jubiloso dolor, horizonte detrás del horizonte, manantial de dicha y desazón; mágica palabra, Amor. En mi noche te sueño azul y fuego, amor de amor enamorado, en mi noche te sueño zafiro al rojo blanco.
Rodilla en tierra, amada mía, te vi en la fuente bebiendo el agua, cuenco imposible de las manos cálidas. Te hallé de nuevo sentada en corro con las vecinas, cuando bordabas el ajuar de novia a la atardecida. Volví a encontrarte en la fiesta alegre de la patrona y bailamos sin reposo hasta el alba roja. Ese fue el inicio de la vida nueva juntos e inseparables.












