Una mujer. Una habitación. Un tapiz amarillo del que no puede escapar.
Publicado por primera vez en 1892, El tapiz amarillo es una de las obras más poderosas e inquietantes de la literatura estadounidense. Narrado en forma de diario secreto, sigue a una mujer recluida en una vieja mansión por su marido médico, que le ha prescrito reposo absoluto como cura para su «afección nerviosa». Se le prohíbe escribir, pensar o salir de su habitación, y la protagonista desarrolla una obsesión creciente con el dibujo del tapiz amarillo de las paredes y con la figura de una mujer que empieza a ver atrapada en él.
Escrito desde la experiencia propia —Charlotte Perkins Gilman fue sometida a la «cura del reposo» prescrita por el neurólogo S. Weir Mitchell, que estuvo a punto de llevarla al colapso—, el relato es a la vez un cuento de terror gótico, un estudio psicológico del encierro y una feroz denuncia del control médico y social sobre las mujeres en el siglo XIX.
Charlotte Perkins Gilman (1860-1935), socióloga, activista feminista y una de las figuras intelectuales más importantes de su tiempo, envió una copia del relato terminado al propio Mitchell. Él nunca respondió. Pero el relato no ha enmudecido: hoy es considerado un hito de la literatura feminista, estudiado en universidades de todo el mundo y tan urgente como el día en que fue escrito. Disponible ahora en una nueva traducción al español.























