Como un espejo que no devuelve el mismo rostro, cada verso despoja una capa del ser del lector, dejando su alma desnuda y desierta, transformándolo en un náufrago que navega sobre los restos de un amor ausente. Entre realidades que se disuelven y emociones que se entrelazan con el viento, estos poemas son puentes hacia lo inefable, hacia aquello que se comprende no con los ojos, sino con el vértigo del corazón.
Al cruzar esta frontera de palabras, el lector no sale indemne, sino que renace, convirtiéndose en parte de la historia que se revela en
cada línea. Sin duda, Cyn Urtecho logra, a través de cada texto, ser el canal que da vida a palabras que entretejen sentimientos, formando magia.












