El último tren no figura en los horarios. No tiene luces, ni destino. Cuando Juan sube a bordo, lo hace persiguiendo un rostro que creía perdido, una oportunidad de redención, pero dentro le espera un destino aterrador.

El último tren no figura en los horarios. No tiene luces, ni destino. Cuando Juan sube a bordo, lo hace persiguiendo un rostro que creía perdido, una oportunidad de redención, pero dentro le espera un destino aterrador.
El último tren no figura en los horarios. No tiene luces, ni destino. Cuando Juan sube a bordo, lo hace persiguiendo un rostro que creía perdido, una oportunidad de redención, pero dentro le espera un destino aterrador.